BALANCE EMOCIONAL




En estos días en los que finaliza este año, quiero hacer un recordatorio a las emociones que más se aproximan a mi mente. Claro está que la música ha estado presente en todo momento, y es increíble como puede cambiar todo en muy poco tiempo.

Parece que fue ayer cuando emprendí un largo viaje por aire para vivir en el mar y descargar todo aquello que hay que desprender para sentirse en paz con uno mismo, perdonarse, liberarse de todos los estereotipos y convencionalismos de las leyes no escritas que delatan ambigüedad, subrrealismo o como se conoce por el sur y en el ambiente más flamenco “ojanas”.

Y es que, en la mayoría de las ocasiones nos comportamos como no queremos ser, es muy fuerte pero aún más si cabe: cierto. Cuantas veces no tenemos un acto de cariño, de amabilidad, de cariño o de ayuda a algo o alguien por temor a las críticas o reacciones externas, por que tenemos “mucho miedo y muy poca vergüenza”.

Estoy hablando en primera persona, y de paso en plural, porque soy el primero que me cuesta expresar ante mis seres queridos el cariño que siento por ellos, los que me ayudan y me levantan tan sólo llevando conmigo en mi pensamiento, aún sin que estén físicamente presentes.

Creo que la tarea principal de cada persona y mi mayor deseo en estas fiestas de reflexión, armonía y propósitos de enmienda es llegar a ser uno mismo sin acomplejarse a ante el “que dirán” y tener la suficiente autoestima y personalidad como para no hundirse ante cualquier comentario externo que nos resulte despectivo.

La Navidad nos hace recordar momentos en familia, en Paz, en armonía… Todo aquello que cada vez más nos falta a diario. Ante un 2012 que anuncian cambios, yo diría a nivel emocional sólo porque catástrofes siempre habrá, espero que este mundo sea cada vez más humano y no tan interesado.

Vivamos en Paz y dejemos vivir en armonía a todo el mundo, tal vez la música sea la mejor terapia, y dejémonos llevar en todos hacia un lado positivo, creamos la energía positiva que necesitamos todos y contagiémonos de todas las maravillas que el mundo nos ofrece, “y gratis”.

Como siempre me gustar incluir un audio, con mis pequeñas reflexiones, que mejor que hacerlo con una mía, en este caso es la última composición que he realizado antes de estar con mi gente en estas fiestas, es un fragmento de un tema que se llama "La luz que me guía" un guiño o súplica a mi destino, a todas las personas que me acompañan y me guían a tomar decisiones, a seguir adelante.


Para todos los que están conmigo, comparten su tiempo en cualquier momento y se molestan en escucharme. Escucharlo despacito y con los ojos bien cerrados (es mi truco para ver la música).


Os deseo lo mejor en una sola palabra: "Felicidad"



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